Declaración de la Unión Latinoamericana de Extensión Universitaria en conmemoración de los 100 años de la gesta y el Manifiesto estudiantil de Córdoba

El movimiento reformista latinoamericano tuvo con la Extensión Universitaria una relación profunda y fructífera, en diferentes niveles y temporalidades. En cierta forma, se puede decir que la Extensión fue a la vez antecedente y producto de la Reforma de Córdoba.

Antecedente, porque ella es previa al movimiento reformista. Originada en la década de 1870 en universidades de Oxford y Cambridge, expandiéndose por el resto de Europa, ya sea como Extensión Universitaria o en forma de universidades populares. Estas fueron las principales influencias y vías de transmisión de la labor extensionista hacia América Latina. Fue así que, a inicios del siglo XX, era ya practicada o reclamada por estudiantes de México, Argentina y Uruguay, entre otros países, que veían en dicha función una vía de democratización de la cultura, generalización de la educación y compromiso de las universidades con los pueblos americanos y sus problemáticas específicas. Es decir: un conjunto de sentidos que habrían de conformar la esencia del movimiento reformista. Ofició de elemento aglutinante de estudiantes, que se reunían en diversas asociaciones de difusión cultural o vinculación con el movimiento obrero, y se constituyó así en un espacio de encuentro y politización del naciente movimiento estudiantil universitario. De allí que, con toda justicia, REIVINDICAMOS la extensión universitaria como factor que colaboró en la organización y formación del movimiento reformista.

Además de antecedente, fue a la vez, dialécticamente, producto de la Reforma de Córdoba. Asimilada y resignificada de tal forma por el movimiento reformista, que fue asumiendo rasgos distintivos y nuevos sentidos que hasta el día de hoy forman parte de la matriz identitaria de la Universidad Latinoamericana. En efecto, los-as estudiantes reformistas dieron a la extensión un lugar principal en su programa de transformación universitaria, junto a la autonomía, el cogobierno, el impulso de la investigación de los “grandes problemas nacionales”, la transformación de la enseñanza y los mecanismos de selección de los profesores, y la apertura general de las universidades hacia una orientación latinoamericanista y popular de su quehacer educativo, científico y cultural. En este marco la extensión pasa a ser, como sólo sucede en América Latina, parte de la tríada misional de las universidades, junto a la enseñanza y la investigación. En este proceso, las formas en que la extensión fue definida y practicada fueron cambiando históricamente, superando cierto iluminismo, culturalismo e higienismo inicial, y asumiendo expresiones y modelos críticos al articularse con movimientos sociales y nuevos paradigmas pedagógicos. Pero en cualquier caso, y fuera de dudas, al conmemorar los cien años de la gesta estudiantil de Córdoba, y con ellos-as, de todo el movimiento estudiantil reformista, cabe destacar la profunda y fecunda relación que la extensión tuvo con el movimiento, al cual le debe el lugar central que ocupa en la actualidad en la Universidad Latinoamericana.

En tiempos de avance de la privatización neo-liberal sobre la enseñanza en general y la universitaria en particular, mas que nunca Extensión, mas que siempre extensión dialógica y critica, articulada con los sectores populares, como en sus inicios, junto con nuestros pueblos originarios, afrodescendientes, obreras-os y campesinas-os, junto a los pueblos americanos, intentando entender y transformar colectiva y participativamente sus problemas, aprendiendo de sus saberes, sueños y prácticas. Junto a los pueblos americanos para que los-as estudiantes universitarios puedan avanzar en valores solidarios y de justicia social, humanizando nuestras formaciones, comprometiendo y ecologizando nuestros saberes.

En tiempos de reafirmar la educación universitaria como un bien publico y social, es necesariamente la hora de la Extensión inspirada en las praxis que hemos construido con nuestros pueblos americanos. Es la hora de seguir consolidando la Extensión como una forma de aprender, enseñar, investigar y producir conocimiento. Es la hora de vincular profundamente a estudiantes y docentes y a nuestras universidades como un todo, con los procesos de transformación democrática y solidaria de nuestras sociedades latinomericanas. Sigue siendo la hora de contribuir a la transformación de nuestras Universidades como herramientas al servicio de nuestros pueblos y allí la Extensión fue, es y será la “guía político-académica” que nos de sentido y pertinencia, por lo que quienes pertenecemos a la ULEU MANIFIESTAMOS nuestro compromiso de seguir bregando por la vigencia de estos principios ético políticos.

Es la hora colectiva de retomar creativamente una de las consignas mas potentes del Manifiesto Liminar que el movimiento estudiantil de Córdoba comunica a nuestros pueblos. Es la hora de sostener que para las universidades y para los pueblos americanos “los dolores que quedan son las libertades que faltan”.

Latinoamérica, febrero de 2018.Declaración ULEU- CórdobaFOTO ULEU

Jorge Castro

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